{"id":8263,"date":"2013-06-27T10:08:21","date_gmt":"2013-06-27T09:08:21","guid":{"rendered":"https:\/\/ana.etlds.site\/la-importancia-de-saber-cosir-un-boto\/"},"modified":"2018-04-04T18:56:23","modified_gmt":"2018-04-04T17:56:23","slug":"la-importancia-de-saber-coser-un-boton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ana.etlds.site\/es\/la-importancia-de-saber-coser-un-boton\/","title":{"rendered":"La importancia de saber coser un bot\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hay que estar atento. Puede llegar a pasar en nuestra casa. Un fen\u00f3meno reciente pero ancestral a la vez: la Nueva domesticidad, el regreso de la mujer al entorno dom\u00e9stico como una forma de activismo anticonsumo. Art\u00edculo publicado a <a href=\"http:\/\/www.sostenible.cat\/sostenible\/web\/noticies\/sos_noticies_web.php?cod_idioma=1&amp;seccio=5&amp;num_notic\u00eda=443088\">Sostenible.cat<\/a> tambi\u00e9n en <a href=\"http:\/\/www.sostenible.cat\/sostenible\/web\/noticies\/sos_noticies_web.php?cod_idioma=2&amp;seccio=5&amp;num_notic\u00eda=443088\">castellano<\/a>.<\/strong>  <a href=\"http:\/\/www.quincalla.org\/wp-content\/uploads\/homeward-bound-why-women-are-embracing-the-new-domesticity.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-hoja wp-image-4943 alignleft\" src=\"http:\/\/www.quincalla.org\/wp-content\/uploads\/homeward-bound-why-women-are-embracing-the-new-domesticity.jpg\" alto=\"homeward-bound-why-women-are-embracing-the-new-domesticity\" width=\"264\" height=\"400\" \/><\/a>En el libro\u00a0            <strong><em>Homeward Bound: Why women are Embracing the new domesticity<\/em>, de Emily Matchar, se plantea qu\u00e9 pasa cuando muchas mujeres, la mayor\u00eda de altos niveles acad\u00e9micos, deciden dejar de alimentar \u00fanicamente el mercado laboral para centrarse en su propia familia.<\/strong>\u00a0            \u00bfC\u00f3mo se resiente la sociedad de esta opci\u00f3n de vida? Se trata de una generaci\u00f3n de mujeres licenciadas, ingenieras e incluso doctoradas (y cada vez m\u00e1s hombres) que, a pesar de estar profesionalmente muy preparadas, han decidido volver a cocinar, hacer conservas, tejer, y dedicar parte de su jornada a sus hijos y hogar. Desenga\u00f1adas por el mercado de trabajo y por el sistema econ\u00f3mico en crisis pero todav\u00eda vigente, cada vez son m\u00e1s ciudadanos los que deciden acogerse a un ritmo m\u00e1s \u00abslow\u00bb y consciente.  <strong>Diferentes maneras de consumir. Del autoconsumo, al consumo responsable y a las aficiones sostenibles y caseras<\/strong> Antes de entrar en materia, hay que diferenciar tres tipolog\u00edas de personas y\/o familias seg\u00fan su patr\u00f3n de consumo. Por un lado, se encuentran aquellos que deciden cambiar su ritmo de vida<strong>acogi\u00e9ndose a un estilo de vida m\u00e1s basado en lo\u00a0            <em>Do it yourself<\/em>, autoconsum y autosuficiencia, y volver al hogar: la nueva domesticaci\u00f3n<\/strong>\u00a0            (que muchas veces implica educaci\u00f3n en casa, zonas rurales o aisladas, desvinculaci\u00f3n de las rutas de consumo habituales &#8230;). El blog         <a href=\"http:\/\/www.soulemama.com\/\">Soule Mama<\/a>\u00a0            es un ejemplo de este movimiento.  Por otro lado, y como opci\u00f3n menos radical, cada vez son m\u00e1s aquellos ciudadanos que<strong>siguen viviendo en entornos urbanos o bastante poblados, trabajando cada d\u00eda, llevando a sus hijos a la escuela, comprando los alimentos, etc. pero que han incorporado criterios sociales y sostenibles en casa, dedicando m\u00e1s tiempo a su gesti\u00f3n diaria y pausada.\u00a0            <\/strong>Participar en cooperativas de consumo, cultivar tu propio huerto urbano, realizar una compra diaria o dos veces por semana, estar mucho m\u00e1s con los hijos, criarlos sin prisas, gestionar de manera eficiente los alimentos de la nevera, reducir la generaci\u00f3n de residuos, reparar cada vez m\u00e1s, reutilizar, consumir menos, volver a trabajos artesanales, etc. son algunos de los aspectos que caracterizan un regreso al hogar menos activista pero quiz\u00e1s m\u00e1s com\u00fan y asequible para m\u00e1s familias.  Y, finalmente, todav\u00eda  habr\u00eda un\u00a0            <strong>tercer tipo de ciudadano m\u00e1s \u00abfashion\u00bb y sujeto a modas temporales\u00a0            <\/strong>c\u00f3mo son las\u00a0            <em>malenis<\/em>, creadoras de\u00a0            <em>cupcakes<\/em>\u00a0            y gorras de aguja de ganchillo que aparecen d\u00eda s\u00ed, d\u00eda tambi\u00e9n en la portada de tendencias de los peri\u00f3dicos. En el primer caso se trata de una forma de vida<em>slow<\/em>, autosuficiente y totalmente alternativa; en el segundo se trata de consumir de manera m\u00e1s responsable y consciente,; y en el tercer caso se trata de una afici\u00f3n&#8230; muy sana y recomendable, pero que no deja de ser un\u00a0            <em>hobby<\/em>\u00a0            y no una opci\u00f3n de vida alternativa &#8230;  <strong>\u00bfUn consumo m\u00e1s sostenible implica trabajar menos y vivir m\u00e1s con menos? \u00bfEs esto posible?<\/strong> Una vez diferenciados los tipos de ciudadanos en base a su manera de consumir, me quer\u00eda centrar en la segunda tipolog\u00eda, y concretamente, en el caso de la mujer y su retorno al hogar. As\u00ed, de entrada, parece una mala noticia. Resulta que despu\u00e9s de recuperar nuestros derechos y \u00abde igualar\u00bb el hombre en aspectos de crianza y de trabajo, ahora nos da por querer compaginar nuestra vida laboral con volver a ser \u00abamas de casa\u00bb. \u00bfEs esto tan negativo? \u00bfPor qu\u00e9 pasa?\u00a0            <strong>\u00bfSon \u00fanicamente las mujeres las que est\u00e1n volviendo a un ritmo m\u00e1s lento y consciente?<\/strong>  A partir de 1984, aproximadamente, se produjo una incorporaci\u00f3n masiva de la mujer al mundo laboral. Esta dej\u00f3 de dedicarse \u00fanicamente a la familia y el hogar, para trabajar tambi\u00e9n \u00abfuera de casa\u00bb. Empez\u00e1bamos a cotizar y todo. Empez\u00e1bamos a ser productivas. \u00a1Qu\u00e9 gran error! La mujer como gestora del hogar siempre ha supuesto un gran ahorro para la familia, puesto que se encargaba de gestionar los recursos de manera eficiente: comidas caseras resultado de una compra diaria, ropa aprovechada una y otra vez despu\u00e9s de varios parches, electrodom\u00e9sticos cuidados y amortizados, etc.  <a href=\"http:\/\/www.quincalla.org\/wp-content\/uploads\/0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4945 alignright\" src=\"http:\/\/www.quincalla.org\/wp-content\/uploads\/0.jpg\" alto=\"0\" width=\"242\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/ana.etlds.site\/wp-content\/uploads\/0.jpg 960w, https:\/\/ana.etlds.site\/wp-content\/uploads\/0-150x150.jpg 150w, https:\/\/ana.etlds.site\/wp-content\/uploads\/0-300x300.jpg 300w, https:\/\/ana.etlds.site\/wp-content\/uploads\/0-768x768.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px\" \/><\/a>De hecho, las mujeres todav\u00eda dedican 3 horas m\u00e1s que los hombres al cuidado de la familia, seg\u00fan datos de 2008-2010. Todav\u00eda estamos lejos de una verdadera igualdad en estas estad\u00edsticas, pero hay que plantearse realmente el papel que la ama de casa siempre ha aportado a la familia, tanto a nivel econ\u00f3mico y social como ambiental. Ahora mismo, en muchas familias, por ejemplo, no hay nadie que se encargue de pensar qu\u00e9 comer o cenar cada d\u00eda, y por lo tanto, compramos de manera impulsiva e intensiva. Una vez al mes (o cada dos semanas), para llenar la nevera y estar tranquilos una temporada. Esto de llenar la despensa es una p\u00e9rdida de tiempo que nos resta minutos para otras cosas m\u00e1s interesantes, como trabajar o divertirnos para evadir nuestro ritmo compulsivo de consumo y derroche.  <strong>En este marco de hiperconsumo irreflexivo, aparece el concepto de \u00abdomesticaci\u00f3n\u00bb, al cual tambi\u00e9n podr\u00edamos denominar &#8216;activismo anticonsumo&#8217;<\/strong>. Hasta ahora no dedic\u00e1bamos tiempo a pensar c\u00f3mo y por qu\u00e9 consumir como lo hacemos &#8230; pero ahora, con la crisis, aparecen nuevos valores. Uno es evidente: el ahorro se ha convertido en el\u00a0            <em>modus operandi<\/em>\u00a0            de todas las familias. Pero resulta que estas no quieren renunciar a la calidad, y adem\u00e1s, les preocupan las consecuencias de su consumo.\u00a0            <strong>Aparece un consumidor responsable y exigente.<\/strong>  Adem\u00e1s, en un entorno de crisis como el actual surge la necesidad de recuperar la capacidad de fabricar cosas por uno mismo. Ser capaz de arreglar la ropa, de hacer un jersey, de llenar tu despensa con tus propios recursos y conocimientos culinarios, ocupar la nevera de manera lenta y consciente, estar m\u00e1s con tus hijos en vez de que est\u00e9n con los abuelos, canguros o en la escuela en horas extra &#8230; No creo que todo esto suponga ning\u00fan retroceso ni que nos dirija a volver a lavar la ropa en los r\u00edos y dedicarnos \u00fanicamente a nuestros hogares y familias. No se trata de eso. Se trata de valorar los \u00abtempos\u00bb reales de nuestra manera de vivir e intentar adaptarlos a las capacidades reales del planeta y a nuestra propia capacidad de asumirlos.\u00a0            <strong>Trabajar menos y vivir m\u00e1s con menos.\u00a0            <\/strong>\u00a1Esta es la cuesti\u00f3n!  Si nuestro sistema actual funcionara, quiz\u00e1s no surgir\u00edan estos movimientos tambi\u00e9n llamados \u00abneorurales\u00bb para recuperar habilidades \u00abancestrales\u00bb. Pero resulta que no funciona. Con una\u00a0            <strong>tasa de paro del 24,5% en Catalu\u00f1a (seg\u00fan datos del Idescat del primer trimestre de 2013), y un fracaso escolar del 26%<\/strong>, &#8230; nuestro modelo basado en trabajar muchas horas y dedicar el resto de la jornada a gestionar de manera r\u00e1pida e irreflexiva nuestra log\u00edstica familiar &#8230; no nos lleva por buen camino.  Por otro lado, querer\u00a0            <strong>recuperar ciertas capacidades artesanales no es m\u00e1s que una reacci\u00f3n a una generaci\u00f3n digital y virtual que, de vez en cuando, necesita hacer cosas reales, palpables<\/strong><strong>\u00a0            <\/strong>&#8230; Es importante saber hacer de todo, y no s\u00f3lo hablar ingl\u00e9s, tener un buen curr\u00edculum en linkedIn o ser el m\u00e1s popular en las redes sociales. Por ejemplo, en Noruega, todos los ni\u00f1os aprenden a trabajar con sus manos y son capaces de construir estructuras con madera, principalmente. Esto quiere decir que los noruegos (sean m\u00e1s o menos habilidosos), son capaces de autofabricarse una casa, un garaje &#8230; o por lo menos una caseta de perro &#8230; Pero aprenden una habilidad manual. Cosa que nosotros no hacemos. \u00bfCu\u00e1ntos de nosotros, de hecho, somos capaces de coser un bot\u00f3n?  <strong>Cuando no haya bastante energ\u00eda para hacer funcionar nuestros ordenadores y m\u00faltiples aparatos electr\u00f3nicos, \u00bfa qu\u00e9 dedicaremos nuestro tiempo? \u00bfSeremos capaces de sobrevivir?<\/strong>\u00a0            \u00bfSeremos capaces de cultivar nuestros propios alimentos, hornear y fabricar elaborados, de reparar nuestra ropa&#8230;? \u00bfSeremos capaces de hacer todo esto? Intentarlo ahora nos permite reconocer que no todo es inmediato, que se requiere un tiempo para cada cosa y que dedicar habilidades y horas a trabajos manuales relacionados con la propia \u00absubsistencia\u00bb es una asignatura pendiente que tendr\u00edamos que ir practicando. Volver al hogar de manera parcial, trabajar para vivir y no vivir para trabajar &#8230; no implica una reducci\u00f3n de la productividad del pa\u00eds. En todo caso puede suponer una verdadera revitalizaci\u00f3n del sistema econ\u00f3mico: un trabajo m\u00e1s repartido, unos hogares m\u00e1s sostenibles, unos ciudadanos m\u00e1s felices, una sociedad mejor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que estar atento. Puede llegar a pasar en nuestra casa. 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